J. Andrés Herrera reseña el poemario, ‘En medio del ring’ de David Alberto Cerqueda (México)

David Alberto Cerqueda En medio del ring. México: Colectivo El Ojo. 2023

¿Qué le pasa a la niña de ocho años, testigo de una fantástica demostración de magia, la cual sabe espectáculo, cuando ve aparecer al conejo bajo el sombrero? Esa fascinación es la misma que lleva consigo a la arena y que le agita el corazón cuando mira directamente entre las cuerdas. El rostro cubierto está ahí. Ella sabe que hay algo planeado y que lo que clama el público, al cual pertenece, no es inesperado; que la violencia no es real y la experiencia no es inédita…, aunque sí la sangre. ¿Qué pasa, entonces, cuando mira a un luchador a punto de perder la máscara? ¿Cuál es el truco, ya conocido y aun así ansiado? David Alberto Cerqueda (Yautepec, 1989) nos lo revela en un poemario que, con apenas doce textos, nos hace vivir la emoción de la lucha libre mexicana como si, de portada a colofón, arribáramos al cuadrilátero.

Máscara: objeto de adoración. Así se entra a la arena, señoras y señores, niños y niñas; así a la poesía de En medio del ring. Ahí, en la respiración que de lejos parece imposible, está el vaho del luchador que se enfrenta en el cuadrilátero. Ahí la niña que va a las luchas, espectadora, y David, su juglar, lo saben, lo esperan y lo resguardan en un espacio chiquito de su corazón: la cámara que bombea pura sangre para la lucha libre mexicana, a pesar del espectáculo. Y es que toda pelea puede volverse “una capa y una máscara que se vende al doble por Internet”.

Esa indumentaria valiosísima -objeto de destrucción, instigadora de enemigos que la quieren conquistar, objeto de colección, sintética o de gala, adquirida afuera de la arena o sedimento de una titánica batalla- establece un código de consolidación en el rito. Es la misma que el luchador toca, mientras el sudor del enfrentamiento -por dentro- y la euforia del respetable público -por fuera- la abrasan. Abre con ella la obra como un encuentro inolvidable cuando se presenta el luchador por fin en la lona y

«la malla celeste que le cubre el rostro deja bañar

las luces

como quien busca o encuentra»

Así, al grito de “¡Arriba los Técnicos!” comienza, desde la introductoria “Nota del autor”, el drama pasional y altamente tornadizo que se da en la arena y se convierte de pronto en un “¡Arriba los Rudos!”.  No es una pelea en la plaza de Yautepec, donde cada tanto arriba un escenario para la lucha libre, cuadrilátero nómada que siempre vuelve. Se trata más bien de En medio del ring, un poemario de 32 páginas, publicado por Colectivo El Ojo (Cuernavaca, 2023), donde el también autor de Los días azules hace un recorrido por distintas caras de la lucha libre a través de personajes y momentos emblemáticos, pero también da cuenta de su atemporalidad y trascendencia, ya desde lo personal, ya desde el dulce desenfreno colectivo de compartir esa magia.

Podría ser cualquier momento, en cualquier lugar de México, cualquier día de lucha. Podría ser cualquier plaza, calle, escuela, salón, parque, tianguis o cancha. Porque este pequeño poemario deja de manifiesto que a lo largo de este país hay días de lucha en los cuales llegan héroes y heroínas enmascarados a sortear golpes como un espectáculo avasallante y doloroso, mas alegre y lleno de euforia.

Como buen luchador, el autor trata al dolor igual que un estímulo de emociones gozosas, si no inocuas, sí purgantes. A través de versos de libre aliento y forma, vemos circular -además de luchadores, máscaras, martinetes y cabelleras- sillas, jaulas y botellas. Y es que “los luchadores profesionales tienen el/ deber de abrazar el dolor”; bien patente se hace que, para llevar esas notas al respetable público, aunque no tan respetuoso -así lo dicta el rito-, es necesario sortear las batallas del día a día

«Desde el dolor hasta el aplauso del público,

hasta la sonrisa de los niños y el grito de furia de las abuelitas»

Conocido y repetido, pero siempre único y especial, se trata de un ritual bien codiciado y el poeta lo presenta desde las calles y el esmog, dice que es “un palimpsesto que se lee en voz baja”, como si su raíz de fondo no lo hiciera de suyo un grito inteligible sólo para iniciados. Pero Cerqueda lo canta, hace la música de los inmuebles donde se lleva a cabo, armados a menudo por una improvisada hechura de lonas que “Forrada se encuentra de músculos y bloques”. Desde ese lugar donde el luchador se gana la vida a golpes, eleva su voz el poeta y Colectivo El Ojo nos lo ofrece en su sitio web en descarga libre.

A este ritual, tan conocido por propios y extraños, sea que acudan religiosamente a apoyar a sus favoritos o sea que, de lejos, lo tengan presente, ya como metáfora de la vida en México, donde los golpes, la furia y el espectáculo se vuelven poesía, ya como expresión característica de nuestra cultura, asistimos todos. Abierta está la invitación a presenciar el ansiado truco de la máscara con En medio del ring de David Alberto Cerqueda, poeta pasional que desde la lona desenvuelve su hato de golpes y flores para invitarnos a vivir una legendaria batalla y gozar con su palabra, la palabra de una masa enardecida,

«en cada uno de sus vuelos, lances, candados y llaves, la inspiración y magia eterna del momento».

J. Andrés Herrera (Cuernavaca, 1990). Egresado de la Lic. en Lengua y Literaturas Hispánicas de la UNAM. Es autor de los poemarios Eso que revienta (2012), El morbo y las promesas (2014), Cuernavaca Ska-Jazz Club (Mantra, 2015), La tierra que nos dieron (Colectivo El Ojo, 2016; 2025), La isla (FEDEM, 2018), Marela (2020) y el libro de cuentos Ojjos que todo lo ven (FEDEM, 2024). Obtuvo el 1er lugar, categoría “B,” en el XVI Premio Universitario de Poesía “Décima Muerte” (UNAM, 2013) y fue ganador de la Convocatoria de Obra Inédita 2023 del FEDEM en “Narrativa”. Ha sido becario del PECDA Morelos en 2015 y 2022.

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