Jorge Lefevre reseña el poemario ‘atrapada en la repetición’ de Ann Negrón (Puerto Rico)

Ann Negrón. atrapada en la repetición. Puerto Rico: Editorial Pulpo, 2025.

[Una versión anterior de este texto fue leída en la presentación del poemario en la Librería Mágica, en Río Piedras, el 12 de diciembre de 2025.]

atrapada en la repetición de Ann Negrón es un poemario que simultáneamente reflexiona sobre las dificultades del ejercicio poético y lo plasma: la búsqueda del ritmo, de la sonoridad, de la palabra precisa. Es, además, un proceso de creación simultánea, o de creación y autodescubrimiento, ya que en el proceso de escritura se reconoce, también, la propia voz poética y se define o redefine el destinatario de la poesía.

El epígrafe, versos de Verónica Jiménez, ya apunta hacia esta temática, hacia esta dificultad: “Buscaba palabras: demasiado, innumerable”. El proceso poético como búsqueda complicada, quizás incluso infructosa, que rebasa a la propia voz poética, queda sintetizada en apenas cuatro palabras. Nótese que los adjetivos “demasiado” e “innumerable”, al estar en singular y masculino, no concuerdan con el sustantivo “palabras”, femenino y plural, por lo que parecerían más bien servir para describir al proceso de búsqueda en sí: múltiple, inconmesurable.

En parte por esta dificultad se explica la forma que cobran los poemas de atrapada en la repetición. No nos encontramos con poesía versal y estrófica tradicional, pero, en sentido estricto, tampoco con poemas en prosa, ya que el acto de escritura es también la búsqueda inconstante de una forma. La mayoría de los poemas de atrapada en la repetición simulan la escritura en prosa, pero también hacen referencia a la división en verso a través del uso de la diagonal (“/”). La referencia a la división en verso en la mayoría de los casos parece tener una función más de simulacro que de creación rítmica, pues los “versos” que se crearían son lo suficientemente distintos como para no poder visualizarse como los de un poema dividido en versos de manera, digamos, «armónica. Además, la riqueza rítmica de la poesía de atrapada en la repetición supera las posibles indicaciones de estas diagonales.

Ante tal experimentación poética, quizás convenga iniciar un acercamiento al poemario que brote de su propia estructura. atrapada en la repetición consta de tres partes: “rebotes”, “redundancias”, “réplicas”. La primera, “rebotes”, consta de 10 poemas en 11 páginas; la segunda, “redundancias”, de 8 poemas en 9 páginas; la tercera y última, “réplicas”, de 9 poemas en 10 páginas. La estructura de atrapada en la repetición ya revela dos hechos importantes, uno referente al acto real de producir el poemario, otro de caráter analítico. En primer lugar, y a pesar de que el poemario recrea en sus poemas las búsquedas y los ejercicios de la escritura poética, la estructura tan coherente demuestra que el poemario, lejos de ser una plasmación mecánica o espontánea, es una obra trabajada y minuciosa. En segundo lugar, ya a nivel de la interpretación textual, quienes nos enfrentamos al texto vemos que cada una de las partes integrantes del momento creativo guarda un peso similar a la hora de analizar la totalidad.

El carácter tríptico, y el tema central sobre la creación poética como acto de búsqueda, resonarán con el poema “Puerta al tiempo en tres voces”, de Luis Palés Matos. En el conocido poema, la primera parte gira en torno a una imagen, el de una mujer, quien repentinamente se le aparece a la voz poética; la segunda, sobre el intento de recreación a través de la poesía de esta imagen; la tercera, sobre el fracaso del intento y lo que resultó de esta búsqueda, una nueva y acabada obra poética, distinta a la deseada pero lograda, con sus propios méritos.

La lectura de atrapada en la repetición, también nos lleva a identificar en cada una de las partes del libro un momento en el proceso de escritura poética. Sin embargo, a diferencia del poema de Palés Matos, en este poemario de Ann Negrón, no hay solo reflexión sobre la creación poética, sino, como he dicho, también recreación. Quizás por eso sean momentos más abstractos que el poema palesiano.

tienen que salir de la mano -dijiste- mis obsesiones/ por qué la tinta blanca duele más por qué la tinta roja da alergia por qué la tinta negra es tan cara/ yo roto mis obsesiones – dijiste/ mancha de sangre tinta palabra (p.11)

Así inicia “rebotes”, la primera de las partes de atrapada en la repetición. La palabra inicial ya es reveladora: “tienen”. Se refiere a una necesidad de la voz poética, muy probablemente – y regresando al epígrafe – a la necesidad de que salgan de una las palabras para dar inicio a la voz poética. Por eso, gran parte de “rebote” consistirá en juegos verbales y sonoros en el proceso de búsqueda de la palabra precisa, para cada poema un tipo de repetición particular: la reiteración de verbos en reflexivo, de la consonante “r”, de las letras “o” y “n”, de la bilabial nasal “m”. El título “rebote” quizás se refiera a este regreso del significante, como si fuese un retorno no intencionado, molestoso, pero, a la luz del proceso poético en su totalidad, necesario. Aclaro que digo “juegos verbales”, pero los poemas revelan una conexión directa entre las experiencias íntimas vividas por la voz poética y el surgimiento de estos sonidos. Hay mucha seriedad y mucha vida en esta experimentación lingüística.

En la segunda mitad de “rebote”, leeremos también la búsqueda de nombres masculinos, de comparaciones con mujeres arquetípicas y, de manera significativa, la supresión del deseo:

no sucumbas al gemido/ no tengas pensamientos impuros ni los consientas ni los busques ni los apetezcas/ nunca guardes fantasías pecaminosas ni las convoques ni las pronuncies ni las compartas ni las aceptes/ jamás sostengas deseos turbios viciados indecorosos obscenos/ no explores tu cuerpo ni lo conozcas ni lo entiendas ni lo domines/ no se te ocurra quitarte la ropa ni mirarte desnuda ni tocar lo que es secreto y sagrado y santo/ […] no declares mi cuerpo es lucha mi cuerpo es protesta mi cuerpo es manifiesto/ nunca nunca clames mi cuerpo es mío mi cuerpo es mío mi cuerpo es mío mi cuerpo es mío/ mi cuerpo es mío. (p. 20)

Regresando a ese primer poema de “rebote”, importa igual señalar otro punto de partida y desarrollo a lo largo de atrapada en la repetición: la relación entre la voz poética y el destinatario. En ese poema, el destinatario cumple la función de reflejarle a la voz poética sus propias necesidades creadoras: “tienen que salir de la mano -dijiste-”. Esta necesidad expresada por otro es el punto de inicio del ejercicio poético. Más adelante, esta relación entre voz poética y destinatario será multiforme y heteróclita; el destinatario será, en ocasiones simultánemanete, sujeto íntimo de la voz poética, público lector de la voz poética. Quizás parte de la propia búsqueda literaria sea responder a estas preguntas: ¿a quién le hablo? ¿para quién hablo?.

Un último detalle es el fin de este primer poema, que, desde la última diagonal que simula el rompimiento versal, forma un endecasílabo yámbico: “hay poco para mí en esta caja”. Del aparente caos al verso clásico por excelencia. La arquitectura de la forma vuelve a delatar lo cuidado del poemario. Quizás también sirva de anticipo al poema final.

“redundancias”, la segunda parte de atrapada en la repetición, se aleja de la experimentación lingüística de “rebotes”, para iniciar de manera más directa un proceso de autoconocimiento por parte de la voz poética y su entorno. Es aquí que empezamos a ver conexiones con la naturaleza, con la tierra, con las aguas, que muchas veces funcionan como metáfora de los deseos propios.

El deseo tiene la forma de un río/ aguas en las que no se puede confiar aguas que se dividen y se convierten en más ríos en ríos ajenos inadecuados fraudulentos cínicos/ fuentes arriba fuentes abajo fuentes de pie fuentes dormidas zumbido de alas que está más alla de tus ríos/ […] hasta el gran río llega tu forma (p. 26)

En “redundancias”, también se manifiestan las temáticas del cuerpo propio y el deseo erótico. atrapada en la repetición parecería decirnos que la escritura poética pasa por el cuerpo e implica, no la represíon del deseo que expone “rebotes”, sino su expansión, su desarrollo, el dejar atrás las visiones represivas, pecaminosas, sobre el deseo:

mi amante es la ola tu amante es la rabia. […] no es pecado comer carne no es pecado comer carne no es pecado comer no es pecado no es no. mi escuela es la ola tu escuela es la rabia. te bañas en líquidos claros inflamables pegajosos suculentos crujientes. das textura al cristal de mi saliva los cuerpos están en los cuerpos. mi cuerpo es la ola tu cuerpo es la rabia. (p. 30)

En “réplicas”, la tercera y última parte, al proceso de búsqueda poética se le suman el deseo y la búsqueda de la tierra, de pertenencia, de estabilidad. La poesía es un proceso de creación, parecería decirnos, tan anclada en la realidad como la realidad misma, que se conoce mejor a partir de la creación. La búsqueda poética une de manera íntima la sonoridad lingüística con el reconocimiento y el intento de satisfacer los deseos propios. La poesía requiere la liberación erótica, telúrica, pero también la propicia. Y también el reconocer qué deseos, qué secretos, se tuvieron y no se cumplieron. Por la poesía, conocemos las necesidades, conocemos al cuerpo, sus complicaciones (“hace frío y me desangro”), y también su ternura.

soy una silla rosa ternura antes de la ternura, ternura después de la ternura, hoy estás conmigo en el paraíso. tesoro en los cielos que nunca falta, el alma de ti ligada al alma de mí, en todo tiempo ternura la amiga, si una de ellas cae fieles son las heridas de la otra. tus palabras son mano de artífice, puntos de memoria y tribu, dulce para mí es tu consejo […] (p. 38)

Si algo hay particularmente novedoso, o que distancia la última sección de las anteriores, es este desarrollo de una comunidad. La soledad era una insistencia perniciosa en las primeras dos partes del poemario; ahora, no solo hay un desarrollo propio de la voz en conjunto con el destinatario, pero también de esta tribu o comunidad más amplia.

Hay, incluso, una voz que le habla a la autora, que pudiera ser un desdoblamiento de la voz propia, o el destinatario formando parte de la creación poética. Parecería decirnos que esta construcción de la comunidad transforma la soledad, que ya no es un peso sino un disfrute.

Me gusta estar a solas contigo annmarie cuando amas la finca/ muy pocas cosas amas tú pero amas la finca/ (p. 39)

    La tierra es ancla, es hogar, es casa, se transfigura en la forma de una finca de otro o de un tiesto propio.

     El hogar, o la poesía, finalmente, se presentan en el último poema, con epígrafe propio y divida en versos, como sigue:

Esta jaula es una fiera encantadora

una fiera en disimulo encantador contigo
[…]
esta jaula es una fiera de guaridas
de guaridas de carne destrozada por el frío
entregas a la fiera el alma de tu tórtola
sacias de ti a la fiera y parece que duerme

esta fiera es una jaula aumenta contra ti como león
el encanto de la fiera demasiado numeroso para dos finales
casi de ternura el arrebato
la destrucción de la jaulta te aniquila
tu piel está más lejos de lo nuevo (p. 46)

Donde el endecasílabo final del primer poema hablaba de una “caja”, tenemos al cierre de la búsqueda plasmada una “jaula”. Además, con forma poética versal y estrófica, cual conclusión de la búsqueda. Si bien el poema de cierre advierte en contra de dos cierres, no puedo más que ver en él una posición dual, paradójica, de cernimiento y liberación simultánea, de satisfacción parcial del deseo y descubrimiento de nuevos pesares. Si el lenguaje es la casa del ser, y en ella habitamos, ¿habrá prisión más encantadora que la que promueve la creación y encuentra el conocimiento?

Sin parecer tenerlo como meta, el proceso de búsqueda de ritmo, sentido y verso que plasma atrapada en la repetición termina por producir una obra profundamente lírica. En un ambiente literario y poético en el que la poesía cotidiana ocupa un lugar destacado, proyectos como el descrito no solo se sotienen por su propio mérito, sino que sobresaltan por servir como contraste.

El avance del poemario va aparejado, también, del avance del deseo, la tierra, el descubrimiento del cuerpo y el autoreconocimiento de la misma voz poética. Aunque la voz se piense y se presente por momentos “atrapada” en experimentos verbales y sonoros, como ejercicios que el acto poético busca sin éxito superar, quienes verdaderamente quedamos enganchados somos los lectores en esta “jaula encantadora”, apreciando en este poemario-totalidad la experiencia creativa, sus pensados tropiezos y la lograda síntesis.

Jorge Lefevre Tavárez es editor, ensayista, socialista y sindicalista. Forma parte de iNFOS (Instituto de Investigación y Formación Obrera y Sindical) y del Colectivo Momento de Síntesis. Sus crónicas, reflexiones y ensayos han aparecido en En Rojo, suplemento cultural del semanario Claridad, y en momento crítico, entre otros espacios. Fue editor fundador de la revista literaria The Puerto Rico Review. Actualmente es editor de las revistas digitales momento crítico y Categoría Cinco

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