Liliana Ancalao Meli.Tejido con lana cruda. üwen karükal mew. 1ª. Edición bilingüe (español-mapuzungun).Buenos Aires: La mariposa y la iguana, 2021/ 2024)
La tierra no alcanza y por eso cava en la memoria el acceso a otra
en que seguir corriendo.
Ángel Rama, 1961
La mirada crítica del siglo XXI se esforzó por tratar al lenguaje de la poesía como a una cosa más del mundo, pero no como a una cosa inerte e integrada que pudiera, todavía, derivarse en acción hacia un plano histórico-objetivo (como es el caso de la poesía política o comprometida); por el contrario, el lenguaje poético contemporáneo parece haber asumido el papel de un ser abiótico, en inervación; un ente que, al no estar vivo, sino casi-vivo (como el agua, el aire, la luz solar o el suelo) ha configurado un sustrato donde poner a brotar alguna experiencia vital que pueda hacer frente a nuestros ecosistemas en crisis.
Al mismo tiempo, una suerte de perspectivismo bio-lógico fue tomando protagonismo en el recorrido imaginario del siglo XXI, capturando las venas lingüísticas de nuestros procesos de creación y operando, muchas veces, una reducción a lo orgánico que ha terminado por desmantelar y abandonar algunos sistemas simbólicos que tuvieron, históricamente, gran relevancia; especialmente, para la delimitación de los lenguajes clásicos, canónicos y combativos que caracterizaron las poéticas de siglo XX. Así, el “mirar de pichón” de Altazor o las melografías derivadas de Trilce parecen tener, hoy, mínimos lugares para la ocurrencia y una distancia incalculable con la imaginación general propiciada por las pedagogías vigentes en las humanidades.
Por otro lado, frente a la escritura automatizada de las máquinas inteligentes, nuestro lenguaje de invención no logra desautomatizarse de la linealidad exigida por la eficiencia de la praxis comunicativa, de allí que la poesía se vuelque frecuentemente al registro de experiencias de la vida cotidiana desde miradas que busquen desobturarla. En efecto, la poesía parece haberse vuelto más reflexiva y, lo que inadvertidamente resulta peor, parece haberse vuelto menos incoherente. Así, la experiencia de escribir y leer poesía se viene reduciendo a un registro racionalista que permite poner en valor la capacidad humana de pensar, tanto como de confrontar, activando las posibilidades de imaginación vigente desde un acceso lineal al sentido, propiciado por lenguajes secuenciables, que privilegian la transmisión del mensaje. Es, por lo tanto, la reproducción de esa racionalidad lo que delimita un problema, dado que termina por concebir a las naturalezas y a sus usos y registros bio-logicistas como verdaderas obras de arte, en tanto constituyen expresiones cabales de una vitalidad manifiesta o de formas de vida alternativas y contrastables donde el enigma del sentido y la interpretación puede todavía ponerse a jugar. Actuamos como si un saber controvertible no forma parte ya de lo humano y al alejarnos de los usos de la artificiosidad propia del lenguaje poético nos condenamos a la contemplación o a la entrega de los recursos del lenguaje que es, en definitiva, entrar en conversación fantasmática con las máquinas. En efecto, los poetas siempre hablaron con la naturaleza sin necesidad de estudios biológicos que amparen o expliquen esas otras vitalidades y sus modos de conexión.
Por otra parte, al no estar ya desalineadas leemos poéticas de sentido organizado, estetizadas en planos informativos o declarativos (que pueden apelar o no la denuncia) y que construyen especulaciones consecutivas, en general, atentas al establecimiento de relaciones causa-consecuencia y por lo tanto predictoras de efectos sociales. Así como la narrativa contemporánea se volcó al terror y a la ciencia ficción buscando espacios para imaginar nuevos escenarios y territorios (wierd) donde “seguir corriendo”, tal como señala nuestro epígrafe; la poesía contemporánea se tendió sobre un discurso social y existencialista que la concibe ontológicamente como un flujo no-vivo, desde donde termina, paradójicamente, favoreciendo no una vitalidad, sino el surgimiento de aquello que nos queda de vida, es decir, apuntala la fuerza material e inexplicable de una restancia que permanece (sea en forma locura, de delirio, o un mínimo gesto que busque dejar de hacer con lo racional).
Por lo tanto, la poesía contemporánea empieza a funcionar como el despliegue de una antena antropomorfizada, puede captar el instante de agitación que rige la reverberación natural del mundo y con ello resguarda su potencia y su valor; aquello que todavía no corresponde delegar. Ni palmariamente naturalista, ni muchos menos romántica, la poesía del siglo XXI vuelve a presentar su potencia en términos barrocos: como aquello que cifra en un cuerpo el momento de inestabilidad natural que rige a toda experiencia original de lenguaje, es decir, de origen perdido y, con ello, (nos) devuelve los efectos estéticos en su condición material de enigma (es decir, a una cierta erótica).
Este es el caso de la extraordinaria escritura poética que aquí queremos invitar a leer: Tejido con lana cruda o züwen karükal mew, el primer poemario de Liliana Ancalao Meli, recientemente reeditado en español y mapuzungun, por la editorial independiente de la Ciudad de Buenos Aires, La mariposa y la iguana.
Liliana Ancalao nació en las tierras del Sur del mundo, en Diadema, Comodoro Rivadia, en la Provincia Argentina de Chubut, en el año 1961. Es una poeta argentina, de la comunidad mapuche-tehuelche, Ñankulawen, madre, profesora de lengua y literatura, directora de escuela secundaria jubilada y una de las escritoras más importantes de nuestra actualidad literaria. Comentamos aquí la reedición de su primer libro, pero su escritura se compone de ensayos, diversos poemarios y la participación en numerosas antologías y compilaciones. Ademas de “Tejido con lana cruda” publicó “Mujeres a la intemperie-pu zomo wekuntu mew” (coeditado por Bajo los huesos y El surí porfiado, 2009); el libro de ensayo y poesía “Resuello-neyen” (Los libros de la marisma, España, 2018); “Rokiñ. Provisiones para el viaje” (Espacio Hudson, 2020) y “Mi corazón se pone laboreado” (Hugo Benjamín, 2025).
Si es que todavía podemos seguir confiando en que la literatura tiene efectos transformadores, la de Liliana es una voz que se hace y deshace con y desde un archivo en tono bajo. Escribe sobre lo cotidiano, pero también, sobre uno de los capítulos más violentos y dolorosos de la historia argentina, el genocidio y la esclavización en las estancias de la Patagonia del pueblo mapuche- tehuelche, cuyas tierras fueron apropiadas durante la Conquista del Desierto (1878-1885) o la Ocupación de la Araucanía en Chile (1861-1883).
Bajo este espectro, Tejido con lana Cruda / züwen karükal mew es la primera reimpresión, realizada con una distancia temporal de casi veinte años, de una primera autoedición del poemario. Es, además, la primera en versión bilingüe y comienza marcando una relación temporal entre la escritora y el libro, la vuelta sobre esos poemas, la recapitulación y el regreso a un inicio que es de desconocimiento. Escribe Liliana:
“Regreso hoy respetuosa y agradecida a su lectura. Mas sabia también. Son poemas escritos durante mi vivir en las décadas de los ochenta y los noventa, en el tiempo que ahora veo como un torbellino: de enamorarse varias veces, de estudiar y trabajar, ir en colectivo a cumplir mis horarios y a andar por ahí, leer libros y fotocopias, escribir monografías en una Olivetti, pedir los tres días de licencia que me correspondían por estudio, aprobar finales, casarme, llevar a mis hijas en la panza (una por vez), trabajar en mi profesión, refregar, cocinar, limpiar el piso y volver a refregar a cocinar a limpiar el piso” (p.9)
En este, su primer libro, Ancalao expone y transparenta el itinerario opresivo de reconstruir una identidad negada que se sostiene desde la búsqueda lingüística de un territorio, la elaboración en el lenguaje de un domicilio para decir y desde dónde ser. Algo que en algunas de sus entrevistas la autora define como “emprender un camino de regreso al origen”: un registro aumentado de conocimiento que va hincando una serie de notas de identidad; el trazado de un mapa familiar de la desposesión, que busca recuperar para sí el ejercicio laberíntico de aprender una lengua de la que fue históricamente desheredada.
¿Quién era yo? ¿Quién estaba siendo? ¿Quién soy? Hoy puedo afirmar que soy un “Tejido con lana cruda”, un Tejido en telar mapuche y también a dos agujas. Soy Lana Cruda, hilada con huso y también con rueca, teñida con raíz de calafate y también con anilina Colibrí (la que venía en latita). Soy mapuche con todo el orgullo, aunque no viva en el campo, aunque mis ancestros, aunque siga aprendiendo el mapuzungun: mi idioma materno, paterno, fraterno, filial y sororo. (p.12)
En este poemario la lengua, la voz, el aprendizaje y la escucha, son concebidos como entes dinámicos, en movimiento, en resonancia, no secuenciados, sino cíclicos y en circulación. No son posesiones: son dones, dotes, aptitudes, capacidades, presentes.
Por lo tanto, si escribir y publicar por primera vez se parece a -como afirmaba Severo Sarduy citando supuestamente de memoria a Virgilio Piñera- “entrar en la corriente literaria”, este primer poemario de Liliana Ancalao se vuelve corriente energética. “Soy tejido, soy lana, soy una hilada”, afirma y los poemas se vuelven un riacho que conmueve desde la aspereza de un lenguaje incómodo y doloroso como el roce de la lana cruda sin curar que da título al libro. En este sentido, podemos decir que el poemario es resistente al viento: pincha, pica, y abriga como la lana cruda. También, desarticula la racionalidad del progeso moderno siendo esquivo y hosco como un cactus. Leamos algunos poemas:
de amor III
ahora que soy nube puedo lluvia
y puedo torrencial
encarnizarme con las chapas
crujir baúles como dientes y pezuñas
y puedo charco y barro y oxidadoahora que soy nube puedo lluvia
caer como semillas a peinarte
y despertar llovizna en tus pestañas
digo tu nombre
y me sale un arcoirisde amor IV
abre la piel el surco de tus dedos
que buscan una veta
apenas entrevista en mi trinchera
por los brotes de tu voz
se va gestando la tierra del encuentro
robo la cuota necesaria
a esos sueños que tardan
y me rastreo en la planicie de tu cara
soy una niña descubierta en vos
por vos a la intemperie
y la distancia tiembla en el abismo
desde tus labios a mi espera
en la leve inclinación de nuestro arrojo
descubro al nuevo ser que se desarma
vulnerable a mi piel con tus ojos
virgen con tu bocate aprieto en mi interior
y me hago cargo
hijas I
yo andaba
tan derramada por la vida
dando lástima imagino
qué dirían de mí
tan regalada al mar
y me nacieron
dos hijas de madrugadas
de innumerables ojos
brillantes impacientes
vinieron a juntarme
me ordenaron los días
en estantes de leche
trivisol
y vitina
sin consultar si quiera
me invadieron
zomokepüñeñ I
iñche miauwfun
witruzomo reke mongen mew
kuñiltukechi peiküñn
chem pileyengün iñche mew
fentren meshazomo fütalafken mew
ka llegüñmangen
epu püñeñ liwenpüñeñ
fentren nge nieyngu
wilüf ñi choñiwn
amuyngu ñi ngülümam
ñi küme elkünuam pu antü
lichi,
trivisol
ka vitina mew
ramtulaingu
kontuenew
El potro y el agua
Lagos y lagunas de nuestra cordillera guardan en su seno el misterio
de un potro. Un potro que aparece algunas noches… raras noches
de mi profundidad
que no conozco
irrumpirá una noche
el potro blanco
a mí me bulle una voz
en las orillas
y lo espero
me dejaré beber por el lucero de su frente
…
boquean
Asesinados por la luna
los ojos del lago
…
Amanezco
Con musgos enredados en las piedras
y el esqueleto de una hoja
que me ralla las olitas
me han sembrado alevinos en el agua
y son pestañas suaves
de ojos que se abren
tichi potro engü ko
Mawizantu mew, ponwi lafken ka pichilafken müley kiñe potro.
Perimontun peufaluwikiñeke mew pun mew
tañi itro punwi püle
türpu kimnenofilu llenga iñche
charcharay kiñepun
tüyechi lingar potro
iñche ta yofyofnenew kiñe züngun
fishkü mew
fey üngümnienfin
pütokoluwan tañi tol ñi wünyelfe mew
(ülaülangewey
küyen llenga tañi lagümetew
lafken ñi puke nge)
wünman
nulkünülkülewen kalmin chi puke kura mew
ka kiñe tapül ñi refüna
wirineymatew chi püchüke rew
nganlelngen püchüke challwa ko mew ngati
fey pañush ümingeynün
tey ngülatripachi pu nge llenga
Finalmente, podemos decir que el trabajo del lenguaje en la poesía de Ancalao no encuentra amparo en las racionalidades que hemos mencionado. Ni en la linealidad del tiempo, ni en las consecuencias lógicas de la acumulación o la actuación directa de la denuncia. Ancalao ilustra la distancia que le presiona la herida: el acceso a un saber territorial, a toda una sensibilidad y cosmovisión, del que ha sido despojada. Un saber que a lo largo de su vida busca aumentar, acrecentar con el aprendizaje de su lengua materna; pero no sólo para ella, sino para la pervivencia de la memoria común de un país que robó, masacró y esclavizó mapuches desde su surgimiento hasta la actualidad. A partir de la idea de la poesía como flujo o sustrato, podemos imaginar al mapuzungun agazapado, permaneciendo como una semilla guardada en su territorio, como un susurro en la tierra robada, inaudible para aquellos que no sintonicen con el rumor de la antena de la poesía; una lengua materna esperando a sus hijos para reencuentro. En un país que mantiene una cruzada vigente e ininterrumpida hace cinco siglos contra los pueblos originarios de la Patagonia es un libro difícil de leer sin llorar, sin emocionarse y a la vez, sin regar de cuerpo la tierra; Una erótica amorosa también se pone en funcionamiento a través de esta escritura.
Silvana Santucci es santafesina. Se desempeña como Prof. Titular de Literatura Iberoamericana II en la Universidad Nacional de Rosario e Investigadora Adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina en el IHUCSo – Litoral, CONICET- Santa Fe. Se doctoró en la Universidad de Nacional de Córdoba. Es autora de Heredar Cuba. Una teoría Literaria Latinoamericana en Severo Sarduy (Ed. Biblioteca Vigil, Rosario, 2020) y editora de Severo Sarduy, Buscando una forma. (Ed. Rita Cartonera, Rosario, UNR, 2018). Asimismo, ha compilado Imaginar/hacer. Ficciones teóricas para la literatura y las artes contemporáneas junto a Gabriela Milone y Franca Maccioni (Ed. UNC, 2021) y El despertar de la teoría a la imaginación. Indisciplinas y articulaciones díscolas junto con Adriana Canseco (Ed. UNC, 2025). Dirige, entre otras cosas, un proyecto PPCT en UNR denominado: “La imaginación latinoamericanista. Ficción, crítica y ecología de los lenguajes en un pensamiento teórico-literario continental”.
