Una mirada poética a lo monstruoso
Fernando Contreras Castro. Los Peor. Puerto Rico, Cabo Rojo: Editora Educación Emergente, 2026. (comprar, acá)
Transcurridos 31 años de su publicación (Costa Rica: Editorial Norma, 1995; Puerto Rico: Editora Educación Emergente, 2026), esta novela es más necesaria que nunca. El niño Polifemo es un nuevo “ahogado más hermoso del mundo”: el personaje que nos hace mejores personas, que nos permite recorrer un camino para merecerlo. Lejos de ser un monstruo, es ternura, amor y provocador de cambios.
La novela se sitúa en un precario barrio urbano de San José, donde vive Jerónimo Peor junto a su familia, marcada por la pobreza y el estigma social. La rutina del barrio se ve alterada por la llegada de un niño, Polifemo, cuya presencia comienza a transformar, de maneras sutiles pero profundas, la vida de varios habitantes. A través de múltiples personajes y pequeñas historias entrelazadas, la narración explora las dinámicas del abandono, la violencia cotidiana, mientras la figura del niño se convierte en un eje simbólico que despierta tanto ternura como incomodidad.
Fernando Contreras Castro construye de la manera más poética un universo de la diferencia: un espacio donde la mirada se acostumbra a ver con otros
ojos y a recibir la iluminación a través de esa nueva forma de mirar. Polifemo es un cíclope que ha nacido en medio de un espacio paradigmático en la literatura: un prostíbulo en San José, Costa Rica. El niño es producto de la violencia contra nuestro entorno humano y natural. Con un ambiente propio del realismo mágico –sin serlo– Polifemo crece bajo la tutela de un Melquíades: Jerónimo Peor. Y gracias a Jerónimo, el cíclope, igual que en la tradición bucólica, canta, y sorprende con su voz de soprano, Cantigas de Alfonso X en un autobús de pasajeros en San José.
A través de Jerónimo, un anciano, Polifemo, un cíclope, y don Félix, un ciego, lo diferente se hace normal y el amor trabajado día a día es la única manera de comprenderlo. Esta historia del mundo al revés nos alecciona justo en nuestra época cuando de la única manera que podemos atravesar el mundo “normal” es aspirando a uno “al revés”, como el que ha construido Fernando Contreras en su novela. Nuestro mundo normal con la contaminación, la destrucción de la belleza, la lumpenización de ciudades, producto del dominio del capital, necesita de otra mirada que nos permita construir la esperanza, la belleza y el cuidado porque es la única forma de ser felices. Lo único monstruoso que hay en nuestras vidas, no es lo diferente, sino la normalidad que nos han construido desde los sectores dominantes. Por eso Polifemo “es un signo de nuestros tiempos” (24),
«―El niño es un portento, un prodigio y un monstruo, trató Jerónimo de que entendiera― Pero eso nada dice en su contra. El portento, pues, no es contra la naturaleza conocida. Los portentos, los ostentos, los monstruos y los prodigios se llaman de esa manera porque portendunt, anuncian; ostendunt, manifiestan; monstrant, muestran: praedicunt, predicen algo futuro… Y tu hijo lo es todo junto» (31).
Así, Polifemo, en su transformación final, nos devuelve al mundo natural.
En este universo donde Dios es mujer y se llama Mae, la gloria es el cuidado, el cuidado de les unes por les otres. Y es también un espacio de reflexión donde vale la pena repetir la pregunta bíblica: ¿Es que acaso puede salir algo bueno de Nazaret? (Juan 1:46). En ese caso, se sabe que salió Jesús, como del prostíbulo salieron los Peor (Jerónimo, Consuelo, Polifemo). En el universo creado por el autor, se construye la red amorosa en el burdel, así como también la acogida y el respeto desde la ciencia humanizada.
Son muchas las referencias literarias que este texto convoca. Además de las mencionadas, Jerónimo es una especie de Licenciado Vidriera o un Funes el Memorioso con ropa y reminiscencias del Loco de Asís. Personajes todos que comunican la necesidad de la locura sabia, la función redentora de la memoria para mirar y conocer en este mundo de ciegos. Mucha de la maravilla de esta novela, precisamente se concentra en las explicaciones que elabora Jerónimo sobre el mundo, la sanación, la armonía, la música o el pasado.
«Esa noche caminó Jerónimo con una ilusión distinta, como hechizado, con la mente fija en que el niño había alcanzado ya un año; un año contra todas las predicciones, que no le daban una semana al principio, dos meses después y por último un semestre. Según el doctor Evans, el niño sencillamente no podría sobrevivir en un mundo diseñado para ser visto desde el ángulo doble de un par de ojos, para ser oído a dos oídos, para ser tomado a dos manos…, y siguió enumerando largo rato el binarismo instrumental indispensable para incorporar el mundo y solo cerró la boca cuando Jerónimo intervino airado para refutarle su teoría con el argumento indoblegable de que, ‘…no obstante, era ese un mundo que solo se dejaba lamer a una sola lengua, oler a una sola nariz, al que se nacía atado por un solo cordón umbilical luego ser engendrado por un miembro, hijo único del bajo vientre, al que se invitaba a pasar solo a la estancia única del entrepierne femenil…’ Una de las muchachas que parecía embebida en la conversación, intervino abruptamente para agregar también que ‘…nunca se había sabido, además, que a alguien le hubieran hecho falta jamás dos huecos en el culo para sentarse a cagar…’; con cuya intervención asesinó prácticamente la controversia.» (33)
Como narrador, Contreras Castro construye un mundo precioso con un Quijote costarricense que narra historias y mitos y un Polifemo que alcanza a ver la vida que transcurre desde su caverna construida a partir de la verja de un cuarto abandonado en el prostíbulo. Los espacios, la gente y los eventos se describen con una especie de calma poética, en la que, por ejemplo, un cuerpo enfermo es un paisaje. El lenguaje del amor y del cuidado es lo que transforma tanto los espacios, como a los personajes. El prostíbulo, por ejemplo, no es un lugar “problemático” sino el espacio donde se va construyendo una familia para Polifemo.
Contreras utiliza además la técnica de la duplicidad. La pone en funciones, primero a partir de dos tipos de Historia, la “verdadera” y la que inventa Jerónimo para educar a Polifemo. Por eso resulta tan natural que Jerónimo se deslumbre frente a la mirada alucinada de la ciudad que le muestra el ciego don Félix y que la adopte como suya. Es la mirada que permite acceder tanto a él como a quienes le acompañamos en los recorridos, a otra San José, ya ida, fantasmagórica pero engendradora de vida y belleza, a pesar de haber desaparecido a causa de la insensibilidad y la híper modernidad. También la estrategia discursiva articula el contraste, en medio de estas miradas dobles, de dos tipos de medicina, la “real” y contemporánea del Dr. Alberto Evans, y la natural y ancestral de Jerónimo. Sobre estas duplicidades se monta una reflexión urgente sobre nuestro mundo quebrado.
En favor de toda esta estructura funciona un relato ininterrumpido, sin capítulos, retrospecciones, ni tampoco monólogos interiores. Su maestría de narrador nos entrega un texto en el que nada interrumpe el disfrute de esta novela de principio a fin. Todo lo contrario, su humor de frases lacónicas, de sabiduría popular, de eventos que traen a la memoria espacios de novelas como Cien años de soledad, Pantaleón y las visitadoras, La casa de los espíritus y otros textos latinoamericanos más recientes como Abril rojo, de Santiago Roncagliolo, aseguran la maravilla que ha producido Contreras. Con el final cargado de poesía, ternura, imaginación y belleza se sella ante nuestros ojos la simbiosis, el enamoramiento y la transmutación que le permitió a un personaje reconocerse en el otro.
Fernando Contreras Castro se presenta por primera vez ante el público lector puertorriqueño con una novela deslumbrante, que nos deja en estado de asombro y con grandes ansias de seguir su trayectoria literaria.
Julia Cristina Ortiz Lugo es puertorriqueña. Doctorada en Filosofía y Letras por la Universidad de Tulane en Nueva Orleáns, es Catedrática retirada de la UPR en Mayagüez. Su vida profesional la dedicó a la enseñanza y publicación sobre escritura y lectura, y a la investigación del cuento folclórico afropuertorriqueño. Ha publicado el único estudio que hay en Puerto Rico sobre el tema, De arañas, conejos y tortugas. Presencia de África en el cuento folclórico puertorriqueño, producto de sus investigaciones en la zona sur y en Loíza. Ha publicado y sigue publicando numerosos artículos sobre el cuento folclórico. Fue editora de la única revista de folclor en línea que ha existido en la Isla. Como producto de sus investigaciones, también ha trazado una genealogía del personaje de la Cenicienta criolla para ubicarlo dentro de su tipología, ascendencia y versiones en Puerto Rico. Igualmente publicó un estudio sobre el personaje internacionalmente conocido como” el muñeco de brea” cuyas versiones en Puerto Rico se ajustan y recuerdan las versiones internacionales. En proceso de publicación está su libro Don Filío, un griot puertorriqueño, sobre un narrador oral de Salinas.
José Raúl Feliciano Rivera es narrador, poeta, ensayista y catedrático. Posee un doctorado en Literatura del Siglo de Oro por la Universidad de Tulane, donde también completó su maestría en Literatura Hispanoamericana. Actualmente es profesor retirado de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, recinto de Ponce, donde enseñó cursos graduados y subgraduados de redacción, gramática, periodismo y literatura. Es autor de una sólida bibliografía dedicada al arte de escribir, entre la que destacan Manual de redacción (1993), Las fórmulas de la redacción (1999), Talleres de redacción para la vida diaria (2002), Didáctica de los talleres de redacción (2010) y Leer, escribir, pensar y cuestionar (2014) (con Julia Cristina Ortiz Lugo) y El oficio de narrar (2025) Como narrador, ha publicado las novelas Donde habita la venganza (2000), Los Massenet (2002), Babydoll (2022) y La guerra (2025), así como los libros de cuentos La teoría de las variables (2017), Estacionario (2018), Mary Jane (2020) y Factor crediticio (2020). Su obra de ficción, caracterizada por la profundidad psicológica y la exploración de la condición humana, ha sido objeto de estudio y reseñas en medios y revistas académicas. Como poeta ha publicado Crescent City (2020) y La sombra del sol (2022).

