Ángel A. Rivera reseña ‘Prietopunk: Antología de afrofuturismo caribeño’ (Caribe Hispano)

El afro/prieto futurismo en la ciencia ficción.

Aníbal E. Hernández Medina (ed.), Eric J. Mota (prefacio). Prietopunk: Antología de afrofuturismo caribeño. República Dominicana: 2022. 288 páginas

 

Embrace diversity or be destroyed.

Octavia Butler

 

prieto, ta” De apretar. 1. adj. Ajustado o ceñido. 2. adj. Duro o denso. 3. adj. Mísero, escaso, codicioso. 4. adj. Dicho de un color: Muy oscuro y que casi no se distingue del negro. 5. adj. De color prieto. 6. adj. Cuba. Dicho de una persona: De raza negra. U. t. c. s.7. adj. Méx. Dicho de una persona: De piel morena. Diccionario de la RAE

Entre las varias antologías publicadas en español en los últimos años, la antología de ciencia ficción titulada Prietopunk: Antología de afrofuturismo caribeño (Selección de Aníbal Hernández Medina, 2022) es probablemente una de las contribuciones recientes más destacadas y necesarias para el estudio del campo de la ciencia ficción caribeña y latinoamericana en sus últimas vertientes.

Esta antología recoge 18 excelentes cuentos caribeños, y de su diáspora, de variada extensión y estilo y que cuenta, además, con un prólogo del conocido escritor cubano, Erik Mota. Esta magnífica antología viaja por las tres Antillas del Caribe hispánico, mostrando las tendencias y especificidades que definen el afrofuturismo caribeño.[1]

Tradicionalmente, la mayor parte de la teorización, producción literaria y artística de lo que es la ciencia ficción, proviene del Atlántico Norte y rara vez incorpora en su pensar cuestiones relacionadas a la etnicidad o la raza. De acuerdo con Isiah Lavender “Race and racism in sf has hardly been discussed by scholars or fans in any meaningful way” (25).[2]  Más aún, algunos de los textos de ciencia ficción que han logrado incorporar elementos de raza y etnicidad en sus narrativas (particularmente en el cine) terminan reproduciendo aspectos que pueden ser considerados como racistas o estereotípicos en sí mismos. Sin embargo, Lavender hace claro la importancia de la cuestión étnica y racial dentro de la ciencia ficción: “I feel that investigating the state of race criticism in terms of how otherhoods work on blackgrounds[3] will illuminate the development and practice of racism in the sf community. Both Suvin and Delany[4] serve as a foundation for this thinking.” (28)

La naturaleza propia de la ciencia ficción (con sus bases en la extrañización y la extrapolación) resulta en una herramienta útil para pensar sobre los mecanismos sociales, políticos y económicos relativos a la opresión de clase y género, pero también de raza y etnicidad. Si la literatura de la ciencia ficción es la literatura del cambio, de la disonancia cognitiva, y de lo que significa ser humano, entonces al ésta intersecar con temas relativos a la opresión y la discriminación racial, puede resultar aleccionadora al poner en evidencia los elementos internos de su funcionamiento. Precisamente, Prietopunk es una colección de cuentos que nos invita a pensar los mecanismos y leyes que gobiernan el mundo real de la injusticia racial al hacer central la noción de lo “prieto” dentro de la ciencia ficción.

Aníbal Hernández Medina organiza los textos en Prietopunk para demostrar cómo en el Caribe la ciencia ficción de las últimas dos décadas ha sido concebida y teorizada a partir de la experiencia poscolonial y racial de la región y de ahí la particularidad del nombre que se asigna a la antología. “Prieto” es un término utilizado en el Caribe y América Latina para referirse a personas negras. Evidentemente, la palabra designa una clasificación racial que puede ser entendida como ofensiva y discriminadora. Sin embargo, Prietopunk se apropia de dicho término para revelar una tendencia de afirmación política y cultural poscolonial. En el caso de la literatura del norte de las Américas, Octavia Butler, Samuel Delaney, N.K. Jemisin, Nndedi Okafor y Nalo Hopkinson (como botón de muestra) son de los primeros y primordiales exponentes del género afrofuturista.

Siguiendo estos últimos ejemplos, y pensando en la antología, cabe preguntarse qué define el concepto de afrofuturismo. Para la intelectual norteamericana Ytasha Womack, citando a Ingrid LaFleur: “Afrofuturism is an intersection of imagination, technology, the future, and liberation. ‘I generally define Afrofuturism as a way of imagining possible futures through a black cultural lens,’ says Ingrid LaFleur, an art curator and Afrofuturist.” (Afrofuturism, 13).[5]  Namwali Serpell, para definir el término, cita a uno de los primeros escritores que dan origen al término: “

Para Laura Huelin, siguiendo las ideas de Womack, el afrofuturismo desmonta la noción de raza como un aparato tecnológico que ha sido utilizado históricamente para justificar la esclavitud y el colonialismo. El afrofuturismo es una herramienta útil que sirve para generar nuevas representaciones que produzcan, a su vez, identidades alternativas: “De ahí la importancia de una nueva perspectiva a la Historia y de la creación de personajes que no solo nos muestren sus inquietudes, sus problemas y su cultura, sino también la en nuestro canon literario, en nuestro imaginario” (Huelin 2017).[6] Prietopunk y los textos incluidos en ella se mueven en esta dirección.

El prologuista de Prietopunk, Eric Mota (también escritor conocido de ciencia ficción), comenta sobre cómo la ciencia ficción caribeña se inserta en el debate sobre lo que es y representa el afrofuturismo, pero dándole un giro novedoso y que responde a las particularidades de la experiencia cultural del Caribe: “Así que este movimiento no solo toma mecánicamente elementos de la ficción científica clásica y los mezcla con la cultura afrocaribeña. También se suman a este ‘ajiaco’ cultural, elementos originarios de la cultura arahuaca y caribe” (16).[7]

Y luego añade que el afrofuturismo caribeño incorpora “Historias que defienden la identidad afrocaribeña e indocaribeña, puesto que en muchas de estas historias lo africano se mezcla con la cultura taína, las costumbres, las tradiciones, la manera de hablar y espiritualidad del Caribe. Un Caribe pancultural y ya no exclusivamente hispano” (16.) De ahí entonces, la denominación prietopunk[8], para dejar claro la especificidad de la manifestación prietofuturista en el Caribe. Si algo resalta, como dice Mota, es la noción de una espiritualidad y la herencia étnica negras como contrapunteo (aunque no adversarial) de tecnologías futuras y que hacen resaltar el potencial agencial de la comunidad prieta.

Los cuentos incorporados en Prietopunk exhiben una amplia gama de temas. Entre estos temas, para mencionar algunos, los lectores se encuentran con la importancia de una pan-afro-caribeñidad; el cruce de fronteras entre lo humano y lo mecánico y que apunta a una deconstrucción de las dualidades; cuestiones relacionadas a la difuminación de las identidades; civilizaciones avanzadas; alusiones a textos clásicos de la literatura mundial y que hablan del encuentro con el otro; la mitología griega; la imposibilidad de controlar las fuerzas de la naturaleza; e inteligencias artificiales. En el plano de lo espiritual la antología nos pone en contacto con ciborgs, orixas y zombis, y donde demonios medievales coinciden con posesiones virtuales y trances inducidos por tecnologías electrónicas.

Todos estos cuentos evidencian una preocupación constante con la ruina ambiental y el desastre ecológico en consonancia con una precarización global. En los cuentos, las islas del Caribe quedan conectadas metafóricamente, no tan solo por la presencia de los temas mencionados, sino también por la presencia constante del mar, característico de la literatura general del Caribe, pero en este caso será espacio de combate y refugio de forma simultáneas.

En Prietopunk, los cuentos se encuentran organizados en base a ejes de tensión. Particularmente, vemos la tensión narrativa entre lo natural y lo tecnológico, lo espiritual vs lo mecánico, el presente destructivo y el futuro incierto, y la opresión racial vs liberación. Sin embargo, queda claro una constante importante: la resistencia frente al sistema, incluyendo la posibilidad del escape. En este sentido, una característica importante de la ciencia ficción general es la idea de la fuga, del escape virtual o espiritual. En estos cuentos, la noción de la comunidad cimarrona, al margen de los poderes, resulta potente en su planteamiento. En dichas comunidades, lo espiritual, contrario a la ciencia ficción tradicional mundial, no queda subsumido a lo tecnológico. Por ello, y dada la agencia adjudicada a subjetividades marginales, todos los cuentos se ubican dentro de lo poscolonial.

De acuerdo con James H. Thrall: “[…] the noun ‘postcoloniality’ can encompass most states of marginality with any association at all with a colonial past, and thus include: those of us who are the survivors—or descendants of survivors-—of sustained, racial colonial processes; the members of cultures of resistance to colonial oppression; the members of minority cultures which are essentially colonized nations within a larger nation; and those of us who identify ourselves as having Aboriginal, African, South Asian, Asian ancestry, wherever we make our homes” (294).[9] En el caso de Prietopunk, se hace hincapié en la idea de resistencia en su poder restitutivo y el orgullo e importancia de la herencia africana y de los pueblos originarios.

La ciencia ficción producida en los países que han pasado por la experiencia colonial, combina aquello que es considerado como inherentemente racional con un orden místico. Esto privilegia la agencia de aquellos que han sido marginalizados por poderes coloniales y cuestiona la naturaleza del conocimiento proveniente de Occidente, puesto que fuerza a reconsiderar el tema de los límites o la ocultación de formas alternativas de conocimiento. En este caso las creencias religiosas (la santería, el espiritismo, la religión yoruba, el sincretismo religioso etc.) de herencia africana y taína resultan de mayor importancia.

Farah Mendlesohn, en su ensayo titulado “Religion and Science Ficion,” explica cómo la ciencia ficción tradicional ha privilegiado la voz de un de un futuro secular donde la religión (la espiritualidad) es despreciada o considerada como atrasada o primitiva. Esto es, la religión del otro o quizás como el otro mismo.[10] Lo racional, luego, es representado como el dominio de la tecnología avanzada y propio de aquel estimado como superior. Precisamente, esto ha justificado el dominio imperial en muchos casos. Para Thrall, muchos de los autores de la ciencia ficción poscolonial presentan un orden racional y místico que privilegia la agencia de aquellos que han sido marginados por el coloniaje, a la misma vez que se cuestiona la naturaleza del conocimiento producido por Occidente. Sin embargo, el género propio de la ciencia ficción se presta a la discusión sobre lo metafísico. Al fin y al cabo, la ficción especulativa se maravilla frente al misterio que es el cosmos y hace preguntas similares a toda filosofía religiosa.

En los cuentos presentados en Prietopunk, la tradición y la tecnología acuden al rescate de una humanidad marginada. Luego el retorno al mito, el homenaje a la tradición, y el protagonismo prieto sirve como antídoto contra el olvido y la invisibilidad, modificando así el modo operativo de las narraciones presentadas en la ciencia ficción tradicional para ofrecer una perspectiva nueva en donde los prietos y las prietas puedan cuestionar el presente e imaginar un futuro propio e inclusivo.

Ángel A. Rivera es Catedrático de Español y de Estudios Globales e Internacionales para el Departamento de Humanidades y Artes de Worcester Polytechnic Institute en Worcester, Massachusetts, Estados Unidos. Rivera, nacido en Puerto Rico, investiga textos literarios del Caribe hispánico y los procesos de modernización, la construcción de subjetividades, los discursos de construcción nacional y la ciencia ficción. Además, escribe textos de ficción.  Es el autor de Eugenio María de Hostos y Alejandro Tapia y Rivera: Avatares de una modernidad caribeña (Peter Lang, 2000). Su primera novela de ciencia ficción es titulada La rabia útil de los muertos (Una novela de zombis) (Disonante 2016). Su segunda novela, de género negro, es El veneno de la serpiente: Vida y muerte de Ernesto Lowenthal (Disonante, 2018). Su segundo libro académico se titula Ciencia ficción en Puerto Rico: Heraldos de la catástrofe, el apocalipsis y el cambio (La Secta de los Perros, 2019 y reeditado en 2022 por Disonante). Actualmente se encuentra trabajando en una colección de cuentos.  Entre sus publicaciones más recientes se encuentran “La sonrisa de su padre” (cuento) en Tragedias ejemplares: Antología de Horror Cotidiano. (Sangrefía, 2019) y su ensayo “The Spanish Caribbean Confederation and Modern Subjectivities in Conflict.” Small Axe (2019.) Recientemente publicó su cuento “En la nevera hay carne fresca” (Revista Cruce, 2022). 

 

[1] Véanse las antologías tituladas Orbita Juracán: Cuentos cubanos de ciencia ficción (2016); De galipotes y robots: Primera selección narrativa de la Asociación Domincana de Ficción Especulativa (2019); Antología de la ciencia ficción puertorriqueña (2021) y Fricción cuántica: Antología de ciencia ficción de Puerto Rico y su diáspora (2022)

[2] Lavender, Isiah. “Chapter Title: Racing Science Fiction.” Race in American Science Fiction. 2011.

 

[3] Lavender juega con las palabras en inglés “background” (trasfondo) y “blackground” (donde se resalta lo étnico y la noción de otredad dentro del género).

[4] Darko Suvin es uno de los grandes teóricos del género y Samuel Delaney es uno de los escritores negros, afroamericano, más importantes de ficción especulativa.

[5] Womack, Itacha. Afrofuturism: The World of Black Sci-Fi and Fantasy Culture. Lawrence Hill

Books, Chicago, 2013.

 

[6] El énfasis es la autora. Huelin, Laura. “Afrofuturismo: raza y ciencia ficción.” La nave invisible: Ciencia ficción, fantasia y terror en femenino. 14 de febrero de 2017, https://lanaveinvisible.com/2017/02/14/afrofuturismo-raza-y-ciencia-ficcion/

[7] Mota, Erik. “Prologo” Prietopunk: Antología de afrofuturismo caribeño, 2022.

[8] Es necesario dejar claro que punk viene de la variante steampunk de la ciencia ficción que incorpora elmentos anacronísticos en su producción tales como la tecnología Victoriana (máquinas de vapor) en uncontexto futurista. Sin embargo, punk también refiere al estilo de música agresivo y vociferante de los años 80, pero también refiere a una persona marginal y de poco valor social. 

[9] Thrall, Jame. “Postcolonial Science Fiction?: Science, Religion and The Transformation

of Genre in Amitav Ghosh’s “The Calcuta Chromosome.” Literature and Theology, September 2009.

[10] Mendlesohn, Farah. “Religion and Science Fiction.” In The Cambridge Companion to Science Fiction, 2003.

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