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Alberto López Martín reseña un poemario de Azahara Palomeque (España)

Azahara Palomeque. American Poems. Sevilla: La Isla de Siltolá, 2015. 81 págs

Es sabido que la poesía tiene sus particulares modos de compromiso y de arraigo, así como que no puede concebirse un proyecto de poética crítica que no apueste por desestabilizar el sólo en apariencia inocente recipiente, ese lenguaje que subyuga en cuanto es dado por sentado. Tras la plaquette El diente del lobo (Carmina in minima re, 2014), American poems_portadaAmerican Poems (La Isla de Siltolá, 2015) es el primer libro publicado por Azahara Palomeque: poemario que encarna una modalidad de compromiso poco frecuente, que entronca con el espíritu de los Feroces de Isla Correyero y explora las vías de filiación neovanguardista que Jonathan Mayhew pronosticara para una renovación de la lírica ibérica. American Poems es un tratado de lo liminal, la peripecia de una voz nómada lanzada al otro lado del Atlántico que, a pesar de su descreimiento y del rigor del temporal (literal y figurado), aspira a transmutar herida en raíces, remendar un desgarro geográfico y afectivo; lo hace, además, siendo plenamente consciente de la dimensión histórico-política de su experiencia.

El libro es un compendio de textos epidérmicos, de superficies. La irreducible apertura e indeterminación de sus signos más característicos enfrenta al lector a la materialidad de la escritura: forma y significado caminan de la mano, ya que American Poems despliega una lengua radical que interrumpe automatismos y obliga a revisitar sus poderosas (y en no pocas ocasiones crudas) imágenes para extraer sentido. Su dificultad estriba no tanto en la opacidad o el hermetismo de sus poemas como en una potencialidad y riqueza semánticas que simplemente se resisten a un cierre. Es aquí donde se nota la ascendencia de Antonio Gamoneda en la autora: al extraordinario manejo del versículo añade un juego metonímico basado en el empleo de sustantivos abstractos con enorme eficacia emotiva (“he de escribir la inocencia”, “alargo mi juventud al tronco”), recurso frecuente en la escritura del poeta leonés que ya identificara el también poeta y crítico Miguel Casado. A este parentesco poético cabe sumar la destreza de Palomeque en el empleo de figuras como la nieve, la blancura o el frío, elementos de un paraje (y estado de ánimo) invernal contra el que la voz poética se conjura, y que ofrece réditos en forma de algunos de los mejores textos del volumen.

Por secciones, American Poems se mueve del yo al nosotros en viajes de ida y vuelta, abriéndose paso desde la inicial constatación del desarraigo y la nostalgia en “Decirle al estuario que se recoja en un puño” a la experiencia más reconociblemente epocal de “Deflagraciones de paso”: un cuadro desencantado que denuncia en la distancia el silencio de una juventud reprimida por “el músculo de unas calles desiertas” y la inacción de una Europa custodiada por impostores, y que busca resguardo en las añoradas “plazas del mundo” que “sacuden / la almohada triste de la historia”. Entre ambas se sitúa la sección más extensa del libro, “El otoño de los gansos canadienses”, relato de supervivencia al inclemente nordeste americano hilvanado desde la atalaya de una madrugada atemporal, “lugar / de pensar en palabras”. Al final, “No es tanta la tragedia” recurre a la ironía en su poema homónimo, cuya referencia paratextual a los heraldos vallejianos y versos finales (“Desde el aire, un lunar / del paisaje: cancerígeno”) parecen desdecir el afán relativizador de otros como “No es tanto, al fin y al cabo, el hombre”.

Uno de los grandes méritos de American Poems es, como se ha sugerido, la singularidad de su expresión poética y armazón conceptual, y muy particularmente la reverberación semántica que varios de sus símbolos preferidos (por reiterados), como “injerto” o “viaje”, acumulan en el transcurso del poemario. A pesar de la austeridad de sus paisajes, nada es blanco o negro en estos textos: algunos símbolos se mantienen en la ambigüedad e incluso incurren en contradicciones, adquieren nuevos semas y se desprenden de otros en el trayecto. Conviene destacar la ambivalencia del “mapa”, oscilante entre ser memoria (“los cuartos trasteros de nuestro origen”) y testimonio del camino vivido, o erigirse, por el contrario, en odiosa prótesis de ausencia, cuadrícula sobreimpuesta, limitadora y asfixiante. El exilio, otro de los motivos centrales, sólo puede paliarse con una reconstrucción afectiva del lar en y con el amante: “crear un amor / de calefacción decente”. Aun así, la memoria oficia de herida autoinfligida y trae a colación “la juventud donde no éramos nómadas”; o la figura esquiva, fantasmal de un padre que tan pronto asoma en la voz de un piloto como deserta del triángulo edípico. Ése es el doble filo de la memoria que el poemario logra captar a la perfección; por una parte es condición de posibilidad, simiente para volver a echar raíces, si bien por otra acarrea la amargura de la nostalgia y la culpa (o la indignación) por la partida: “Pensarte desde aquí, y no puedo / dejar de sentir la traición”. Algo de todo punto inevitable, puesto que “el corazón cambia de lado pero sigue latiendo”.

En estos parámetros, American Poems trasciende la esfera personal, dando cuenta del drama demográfico de la juventud española desde el estallido de la crisis financiera. Delira la voz rota y en conflicto de una generación inmigrante, anónima, discontinua y progresivamente apátrida, acaso metaforizada en los “gansos canadienses” escapando de un invierno laboral, que viaja cada vez más lejos y con un equipaje más pequeño. En otro excepcional poema la voz se pregunta

“Qué siente la última matriosca.
cubierta por su madre, cubierta por su abuela,
cubierta por otras manos, contenida en todas:
la más reciente, e inaccesible”.

El logro de Palomeque ha sido enunciar la última matriosca; hacerlo en términos de las dudas y angustias de su tiempo sin por ello renunciar a las raíces, ejercitando una árida pero sincera ternura hacia todos y cada uno de sus recipientes.

Alberto López Martín (Puertollano, 1982) estudió Economía y Literatura Comparada en Madrid, y recientemente ha concluido en Florida State University su tesis doctoral sobre la producción poética ibérica en el contexto de la crisis de 2008. Ha publicado artículos en diversos medios sobre poetas como César Vallejo, Antonio Gamoneda, Fernando Pessoa o Pere Gimferrer, y formado parte del consejo editorial de revistas literarias como HuesoLoco o Safo: República de las Letras.

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Esta entrada fue publicada el enero 18, 2016 por en España, Poesía y experimentales.

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