Walter Lingán reseña una novela de Gunter Silva (Perú)

El amor como arma de resistencia.

Gunter Silva. Pasos Pesados: Lima: Fondo Editorial UCV, 2016. 156 págs

Gunter Silva, escritor peruano radicado en el Reino Unido, después de publicar una colección de cuentos bajo el título de “Crónicas de Londres” (Lima, 2012), nos presenta su primera novela “Pasos Pesados” donde narra las aventuras de Tiago E. Molina en busca del amor como boya de salvación, como salvoconducto a la esperanza, personaje éste que cabalga entre la literatura y el rock n’ roll. La novela está ambientada en Perú, donde reina la corrupción de empresarios y políticos sin clase; donde el espionaje y la violencia terrorista socaban el tejido social sin remedio, sin embargo, y a pesar de la nueva cultura neoliberal impuesta salvajemente, prevalece la solidaridad y el amor como un mensaje de renovación y esperanza muy sutil pero presente a lo largo de todo el texto.

“Pasos pesados” está construido a manera de un puzzel de diez piezas que por su individualidad dan la impresión de no tener nada que ver con la trama central, pero se integran con precisión de relojero suizo, con deliberada exactitud a un núcleo que serán descubiertos conforme vamos avanzando entre sus páginas. Narrado con un lenguaje sobrio y fluido, atizado con chispazos de humor y crítica mordaz a ciertos cánones de la literatura, la cultura y algunas costumbres establecidas sin discusión. Aparece también el paisaje andino del Cusco con sus bares abarrotados de turistas, droga, alcohol, bricheros en busca del sexo fácil, pero también de amistad incondicional; y luego se salta a la capital Lima, la que está descrita a la manera de Herman Melville, como una ciudad chata, neblinosa, sin lágrimas y llena de angustia e incertidumbre.

El adolescente Tiago E. Molina, cuyo padre muriera asesinado de un balazo, posiblemente por culpa de la guerra interna, junto a su compañera en la carrera de Letras Ana Del Valle, hija de un empresario exitoso comprometido con un gobierno mafioso, va contando sus vicisitudes, sus esfuerzos por mantenerse en la universidad y sus aspiraciones a la “novela propia”. Sólo ellos dos tienen nombres y apellidos conocidos. Los otros personajes, son simplemente nombrados por sus apelativos, como Chasqui y Chusco, dos hermanos simpatiquísimos y extravagantes, uno de ellos intentando ser poeta, y el otro habitante de la noche y los bares, le imprimen a la historia el aire popular, desinhibido y un lenguaje muy peruano y coloquial. La Waikicha una muchacha tierna, abierta como una palma de la mano, viviendo la vida tal como es, sin grandes aspiraciones. También nos encontramos con Neyra, agente de los servicios de inteligencia infiltrado entre los estudiantes en busca de terroristas, quien una vez tuvo que sonreír ante la clasificación de los poetas que hizo Tiago en una discusión en el bar denominada La Oficina: “Hay dos tipos de poetas; los que valen la pena y los que dan pena” y más adelante negar la directa acusación de ser el asesino del profesor conocido como El Gato, todo un rockstar y excelente intelectual, sospechoso de ser comunista. Eran tiempos en que la autonomía universitaria estaba restringida a una vergonzosa colaboración entre las autoridades universitarias y la seguridad del estado. Otro personaje pintoresco es el Cazafortuna, primo de Waikicha, brichero y vendedor de “huiros y pacos a los turistas”. Emma, la norteamericana, practicante del amor libre, trae de cabeza a Tiago, quien, al final se convence que debe dejarla para que ella siga su pasión por los músicos. Finalmente Tiago y Neyra se unen para realizar un robo en la casa del jefe de Seguridad del Estado, el tenebroso Challahuita, para obtener dinero con lo cual Tiago ayudaría económicamente a Ana, quien viaja a Londres después de que su padre fuera encarcelado y acusado de corrupción. Son muchos personajes y muchas historias que se van tejiendo en el libro, pero como una telaraña perfecta y simétrica, terminan con un acabado y final perfecto.

Estamos pues ante una novela escrita cuidadosamente, sin apurar el paso, densa, con un aire lírico y melancólico, que plantea más preguntas que respuestas, pero sin que su lectura sea pesada y sin tapujos nos devuelve a un Perú lleno de contradicciones, con sus personajes moviéndose en ese laberinto marginador, racista y violento de la década del ochenta y/o del noventa, que recién empieza a contarse en diversas tonos y matices, y donde los lectores nos asomamos sorprendidos entre la ficción y la realidad, entre el crimen y la amistad, entre las columnas del amor y la humanidad. El autor no se propone escribir la novela total, aunque así nos parezca, pues tiene elementos verdaderamente totalizadores.

Köln, 05.08.2017

Walter Lingán, escritor peruano. Desde 1982 reside en Alemania. Estudió en la Universidad Nacional de San Marcos y en la Universidad de Colonia. En Lima participó en la fundación del periódico El Obrero y más tarde fundó Opinión Barrial. En 1993 aparece su primera novela Por un puñadito de sal (Trujillo), después Un pez en el ojo de la noche (Lima, 1996), El espanto enmudeció los sueños (Lima, 2010) y Koko Shijam, El libro andante del Marañón (Arequipa, 2014) y Un cuy entre alemanes (España, 2016).

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