Alexis Iparraguirre reseña ‘La máquina del orgasmo infinito’ de Julio Meza Díaz (Perú)

Julio Meza Díaz. La máquina del orgasmo infinito. México: Ediciones Periféricas, 2021. 188 páginas

El libro de Julio Meza Díaz participa de una tensión muy especial: entre la de la prosa impecable y el cuento descabellado. En La máquina del orgasmo infinito (Ciudad de México: Periféricas, 2021) esta tensión es virtuosa por productiva. Son cuatro nouvelles o cuentos largos (elija usted el nombre preciso y la razón, que hay tantas a favor de un nombre o del otro) y, si un tema los unifica, es que refieren la deriva de individuos domesticados por una gran máquina disciplinadora (la sociedad, o el neoliberalismo, o el fascismo, pero cualquiera que sea es una sociedad de control y vigilancia que vendrá y que es estruendosamente enfática).

Alguno de los protagonistas es un rebelde mutante inesperado (“Como un mono”); otro es un falso activista contra la discriminación atormentado por sus propias represiones (“Fredo”); además, hay un trío compitiendo por reproducir en sus obsesiones tiránicas personales la tiranía maestra de imponer su deseo inagotable a los otros (“La máquina del orgasmo infinito”) y, finalmente, está el psicópata narciso efectivamente todo poderoso, hasta la náusea, que medra de una paradójica condición de discapacitado (“Vargas Yosa”). Meza se deleita en todas ellas sembrando, en el corazón de un futuro cotidiano que drena el consumismo, las redes sociales y la vigilancia de todo por todos, la desmesura demencial de individuos que, por voluntad propia o en contra de ella, están irremediablemente condenados a ser libres y, por lo mismo, a vivir correrías desopilantes por obra de la represión del sistema gubernamental. Este ha procurado domesticarlos desde muy pequeños al servicio de su funcionamiento más eficaz, pero sus pedagogías de todo tipo han resultado contraproducentes, y los han impulsado en dirección opuesta: a, literalmente, ser verdaderos “hinchapelotas” profesionales, obsesivos, alucinados y muchas veces con impulsos homicidas:

Aunque había dejado de tomar la pastilla, Él seguía deseando matar a Alfredo, lo rumiaba al despertar, lo seguía pensando en las cabinas de los deslizadores públicos, mientras se dirigía a la oficina. Ambos tenían el mismo puesto en el escalafón laboral, se reunían todas las mañanas, Alfredo le entregaba los informes a revisar, se despedía susurrándole “mister direktor” y soltaba una risita apagada. Él permanecía inmóvil, apretaba los labios, los dedos de sus pies se contraían. (4)

Aquí, por ejemplo, en “Como un mono, Meza introduce a Él, un joven burócrata, en teoría perfectamente entrenado y acostumbrado a sus rutinas, pero que Meza conduce al paroxismo de la neurosis porque se obsesiona con en el malestar que le producen aparentemente minúsculas ocurrencias de sus compañeros de trabajo en las que afloraba su malestar reprimido por las obligaciones del orden. Meza parece indicarnos con ellos que toda imposición entraña la semilla del caos. Pero en su libro, esta locura proliferante e implacable no tiene el cariz de una maldición, sino el de un carnaval inagotable, que arranca muchísimas carcajadas mientras sus personajes parrandean en su danza por corporeizar una humanidad nueva por imprevisible.

En este punto conviene tener en cuenta que la deriva hacia el caos de cada historia no solo es un recurso narrativo sino una abierta conspiración contra el viejo arco dramático del arte mimético, que exige el requisito de la consecuencia entre comienzos y finales y la lógica de las motivaciones de acuerdo con la psicología de las personalidades pequeño-burguesas. Y como sus personajes, las historias de Meza habitan el lugar difícil y muy interesante de la paradoja: luchar contra el orden (en este caso el del relato clásico) en nombre de una diferencia que alcanza figuraciones virtuosas al recurrir al método (es decir, un orden) de multiplicar el caos. Un libro valioso para repensar literariamente la relación entre individuo y los órdenes del biopoder en las coordenadas estéticas de su propia originalidad: la poderosa interpelación humorística.

Alexis Iparraguirre (Lima, Perú, 1974). Narrador y crítico cultural. Ha publicado dos libros de cuentos: El inventario de las naves (2005), que ganó el Premio Nacional de la Pontificia Universidad Católica del Perú en narrativa, y El fuego de las multitudes (2016). En 2021, coeditó con Francisco Joaquín Marro Esta realidad no existe, Antología de ciencia ficción por escritores del Perú.  Cuentos suyos se han incluido en antologías peruanas, latinoamericanas y latinas de los Estados Unidos, entre las que destacan El cuento peruano 2001-2010 (2013), Estados Hispanos de América. Narrativa latinoamericana made in USA (2016), Incurables. Relatos de dolencias y males (2020) y Cuentos peruanos de la pandemia (2021).

 

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