Reseñas de Poesía

 

 

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Prólogo a las reseñas de poesía

Durante las vanguardias en América Latina, los poetas eran figuras centrales en el debate estético internacional. Huidobro, Neruda, Oliverio Girondo, Maples Arce, Alberto Hidalgo, e incluso los que se descubren un poco más tarde, Vallejo, Palés Matos, tienen un lugar muy central que se mueve de lo estético a lo social de un debate globalizado sobre el arte. Irónicamente, ahora que el capitalismo tardío, con sus multinacionales y su revolución informática, ha generado una globalización de la cultura, la poesía, sin embargo, se ha convertido en algo mucho más local. A mí, esto no me crea ninguna nostalgia. Me gusta cómo la poesía alegremente ha cedido ese lugar central en un debate internacional a la novela y al cine. Los poetas contemporáneos son una comunidad cerrada, localizada y hasta diría feudal. Los lectores, editores, impresores y diseñadores de libros de poesía contemporánea son los mismos poetas contemporáneos. Y lo que es más interesante, son amigos, y se leen entre ellos tanto porque aprecian la poesía como porque valoran esa amistad. Yo diría más, el “valor” de su poesía no se puede separar del valor de esa “amistad”. A esto me refiero con el feudalismo de la poesía contemporánea. Me explico, por un lado está el aspecto artesanal. El poeta no sólo escribe versos en su torre de marfil, sino que domina todos los aspectos del proceso (diseño del libro, impresión, distribución, presentación, y lectura). Por otro lado, está el aspecto comunitario. Cada poeta lee a otro poeta contemporáneo pensando (conciente o inconcientemente) en la posibilidad de la amistad. Debido a que no hay un interés en el mercado (o que el mercado no tiene un interés en la poesía), las ediciones son de un número de copias muy pequeño, suficiente para el número de lectores locales. Así, el círculo de poetas de Puerto Rico (que se leen entre ellos), no conoce al círculo de poetas de Perú (que también se leen entre ellos). Y aún esto es insuficiente, porque la división comunitaria no es nacional, es mucho más pequeña y limitada que lo nacional. Es por eso que, en la era de la pérdida del aura en la reproducción mecánica, la poesía mantiene el aura (pensemos en las editoriales cartoneras). No sólo se resiste a la profesionalización, o al mercado, sino que la idea misma del poeta profesional suena extraña. Y lo bueno del aura es que entonces la poesía, que ya no es sólo el verso, sino también los modos de producción, lo artesanal, es también un modo de vivir en comunidad, en una comunidad precisa de amigos, que viven de un modo muy alternativo, y en ese sentido, la poesía es un modo utópico y no un modo alienante. No es que ideológicamente los poetas contemporáneos se opongan al capitalismo, es que no les da tiempo para invertir en las demandas de la vida burguesa.

Estas generalizaciones que he hecho sobre la poesía contemporánea, con suerte serán refutadas en las reseñas.

suyo,

Luis Othoniel Rosa

 

 

Portada Martha      Asunción AlonsoGonzalezBrunoSoreno

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2 Comments

  1. Reseñistas,

    Compartiendo el lanzamiento de un nuevo título puertorriqueño del 2012. Prostíbulo de la palabra de Benito Pastoriza Iyodo. Por favor compartir con bibliotecarios, lectores e hispanistas.

    OtrosLíso, Elegías de septiembre y Nena, nena de mi corazó

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